Algo que aprender de los estridentistas

El Movimiento estridientista fue una vanguardia que nació en México en los inicios de los años 20. Manuel Maples Arce inició el movimiento él solo con un poster que mandó a imprimir y pegó por todo el centro de la ciudad. “Había en la estrategia que planteó mi primer manifiesto… algo de broma, de agresión de sutileza destinado a producir estupor.” Dice Maples Arce en una entrevista concedida a Roberto Bolaño, a decir de estas lineas parece que su fundador no se tomaba del todo en serio el movimiento, suerte que tuviera cierto genio, tal vez una de esas personalidades cautivadoras. Durante su época convivió con grandes escritores del momento; Jorge Luis Borges reseño su primer libro de poemas, convivió con muchos de los vanguardistas Europeos y con otras figuras de la intelectualidad Mexicana como Diego Rivera, Tablada, Alfonso Reyes y latinoamericana como Oliverio Girondo, Miguel Angel Asturias, Neruda, Vallejo, etc. Además el manifiesto de Maples Arce tuvo eco en algunos jóvenes que buscaban renovar el campo de la literatura, entre ellos Arqueles Vela y List Arzubide.

De acuerdo con Vela el estridentismo pretendía renovar la forma y la sustancia poética. Tenían un fuerte sentido social y según Maples Arce el movimiento poseía “Una mayor hondura vital y una intención revolucionaria que no se queda únicamene en el aspecto esteticista”. Al revisar sus textos encontramos que los escritores estridentistas no solo poseían una gran destreza técnica, sino que tenían ideas verdaderamente inovadoras para los años veinte. Sin embargo el movimiento permance unicamente como un nombre en los libros. Cuántos de nosotros reconocemos los apellidos Maples Arce, Arzubide y Vela por encima de los de Novo, Villaurrutia y Owen, el grupo de los contemporáneos que surgieron tras la muerte del estridentismo. “Yo pienso –Dice Roberto Bolaños– que el grupo Contemporáneos constituye un retroceso estético, pero sobre todo ético, ante los logros, las brechas abiertas, los caminos propuestos por el estridentismo”.

El movimiento murió como muchos otros, pero de su huella quedó poco. Según Arzubide la culpa se la podríamos echar a Maples Arce: “El anduvo por Europa y pudo haber presentado allá el movimiento… No lo hizo.” Sabiendo de las nombres con los que se codeaba Maples Arce, nos preguntamos por qué, ¿falta de fé o humildad? “Yo siempre he creído que si el movimiento estridentista hubiera estallado en Paris, por ejemplo, tendría ahora un renombre universal.”

Al hablar de su propia oscuridad Arqueles Vela “Se debe a que yo he sido siempre enemigo de la publicidad.” Pero por qué temerle a la publicidad, no se trata de vender tu alma, y si pensamos que el estridentismo tenía mucho que aportar a la poética mexicana, por no decir a la extranjera, nos parece que el movimiento pecó de humildad, o tal vez de snobismo. La misma función que Arzubide y Vela tuvieron para darle voz al movimiento en un lustro, faltó para mantener su relevancia a mayor plazo. Quizá esto es algo que aún podemos aprender del movimiento.

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