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San Valentín

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Después de leer tantas veces San Valentín esta mañana, recordé este poema de la escocesa Carol Ann Duffy que tiene poemas de amor que me gustan mucho más que este, pero este poema es tierno y sarcástico a la vez y es divertido y es triste por momentos, pero sobre todo es perfecto para hoy. La traducción es mía.

 

San Valentín

 

Ni una rosa roja, ni un corazón de satén.

 

Te doy una cebolla.

es una luna envuelta en papel marrón.

Promete luz

como desvestir cuidadosamente el amor.

 

Toma.

Te cegará con lágrimas

como un amante.

Hará de tu reflejo

una foto temblorosa del dolor.

 

Estoy tratando de ser honesta.

 

No es una linda carta ni un besograma.

 

Te doy una cebolla.

Su beso feroz que se quedará en tus labios,

posesivo y fiel

como nosotros

el mismo tiempo que nosotros.

 

Tómala.

sus círculos platinados se encogen hasta ser anillos de bodas,

si quieres.

 

letal.

su aroma se aferrará de tus dedos,

se aferrará a tu cuchillo.

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Respuesta a Daddy

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Lo mejor de comprar libros de segunda mano, al menos para mí, es encontrar anotaciones, subrayados, y orillas dobladas que cuentan la historia de lecturas previas, que nos llevan los ojos a una palabra o unos versos como un amigo que dice, “mira, lee esto” o un maestro que nos explica un fragmento.
Compré hace poco por internet una copia usada de Birthday Letters de Ted Hughes que por alguna extraña razón dejó de editarse y me llegó con anotaciones y hasta un útil clip amarillo. Su lector no solo subrayó sus versos favoritos sino que sabía lo suficiente de Ted Hughes y Sylvia Plath como para hacer unas simples relaciones entre Birthday Letters y Ariel de la Estadounidense. Una de las anotaciones dice simplemente “Respuesta a Daddy”, uno de los poemas más famosos de Ariel y el que originalmente le daba titulo al libro. Me encanta encontrar estas cosas en los libros usados, aunque si soy sincero lo mejor de los libros usados es el precio.

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Todos los amantes son poetas

“Los gestos de Chloe eran como la puntas de un iceberg, un indicio de lo que se hallaba sumergido. ¿Acaso no era necesario un amante para distinguir su verdadero valor? ¿Un valor que naturalmente carecería de sentido para alguien menos curioso, menos enamorado?”

Este es un fragmento de Essays on Love, una novela del filósofo Alain de Botton. Con respecto a los gestos, el narrador se refiere a los movimientos de Chloe al pasar los artículos por la caja del supermercado, que a él le parecen adorables. En este capítulo el narrador está confundido sobre por qué está enamorado de su amada, y le parece una locura que el amante no logre aceptar la normalidad de los actos del amado. Lo que a mi me pone a pensar es que en el acto de amar el amante se vuelve un poeta. No por cursi, ni romántico, ni porque tenga la capacidad de ponerle palabras a sus sensaciones. Más bien porque el amante logra encontrar un significado oculto y extraordinario a los gestos más normales, y a las acciones más triviales. El enamorado encuentra la belleza, por ejemplo, en como su amado come una manzana, se echa el cabello hacia atrás o como le cuesta trabajo pronunciar cierta palabra. Ese encontrarle significado a un detalle que para el resto del mundo estaba velado es una parte esencial de la poesía. Y que los poetas buscan constantemente para escribir un poema, eso, los enamorados lo están haciendo todo el tiempo.

Traducción y Creación

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Hace unas horas de forma por demás azarosa, (buscaba información sobre el comic FIGHT CLUB 2), me encontré esta joya. Estas son las razones por las que los maestros dicen que el internet es una gran herramienta de conocimiento. Es un número de la REvista República de las Letras de la Asociación Colegial de Escritores, que se mantuvo viva si no me equivoco hasta el año 2013, sin embargo este número es del 1990  y está dedicada a la traducción, con un texto genial de Alfonso Reyes y unos poemas de T.S. Elliot traducidos por Juan Ramón Jiménez. Si les interesa la traducción literaria tienen que leerlo. Pueden dar clic en la imagen para acceder a la revista o al enlace que aparece abajo.

La popularidad de Benedetti

Siempre he guardado un lugar especial para los poetas populares, pero Mario Benedetti es un caso aparte. La popularidad de Benedetti es tanta que uno no puede mencionar siquiera su nombre sin haber perdido en el acto 4 puntos de apareciencia intelectual, y 8 de factor “cool”. Uno puede darse incluso el lujo de bailar La Onda Vaselina en las fiestas, pero no quiera dios que vayan a encontrar a uno pobre escritor recitando un verso de Benedetti porque no lo volverán jamás a invitar a una fiesta de la crema del mundo literario. Sin embargo hasta el más snob se sabrá ese al menos un verso de Benedetti, si no es que un libro completo. Más de uno habra caído bajo su embrujo de adolescente y otros tanto incluso lo habrán copiado aunque sea con el pretexto de conquistar a la chico o chica que les movía el tapete en la preparatoria. Así que deberíamos ser menos duros tal vez con el viejito bigotón. Hoy que se cumplen siete años de su muerte ya no sorprendemos a nadie con una opinión de su poesía. Todos sabemos bien lo que escribió y de qué pie cojeaba, hasta el mismo lo sabía.

 

Los Monstruos

Qué vergüenza
carezco de monstruos interiores
no fumo en pipa frente al horizonte
en todo caso creo que mis huesos
son importantes para mí y mi sombra
los sábados de noche me lleno de coraje
mi nariz que vergüenza no es como la de Goethe
no puedo arrepentirme de mi melancolía
y olvido casi siempre que el suicidio es gratuito
qué vergüenza me encantan las mujeres
sobre todo si son consecuentes y flacas
y no confunden sed con paroxismo
qué vergüenza dios mío no me gusta Ionesco
sin embargo estoy falto de monstruos interiores
quisiera prometer como dios manda
y vacilar como la gente en prosa
qué vergüenza en las tardes qué vergüenza
en las tardes más oscuras de invierno
me gusta acomodarme en la ventana
ver cómo la llovizna corre a mis acreedores
y ponerme a esperar o quizás a esperarte
tal como si la muerte fuera una falsa alarma.

Pastel de coco de Emily Dickinson


Desde hace mucho que tenía ganas de hacer esta receta, que leí por primera vez en terrario y por fin este sábado pasado la hice. Como no tenía suficiente coco, partí la receta e hice mantecadas en vez del pastel entero. Quedó mejor de lo que esperaba y mientras me comía uno me leí unos poemas de Dickinson también.

 

Poema 128

Dame el ocaso en una copa,
enumérame los frascos de la mañana
y dime cuánto hay de rocío,
dime cuán lejos la mañana salta-
dime a qué hora duerme el tejedor
que tejió el espacio azul.

Escríbeme cuántas notas habrá
en el nuevo éxtasis del tordo
entre asombradas ramas-
cuántos caminos recorre la tortuga-
cuántas copas la abeja comparte,
disoluta del rocío.

También, ¿quién puso la base del arco iris,
también, quién guía las esferas dóciles
por juncos de azul flexible?
¿Qué dedos atan las estalactitas-
quién cuenta la plata de la noche
para saber si nadie está en deuda?

¿Quién edificó esta casita albana
y cerró herméticamente las ventanas
que mi espíritu no puede ver?
¿Quién me dejará salir un día de gala
con implementos de vuelo,
fugaz pomposidad?

Versión de Silvina Ocampo

De perros y gatos

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Quiero presumirles estos dos libros
que compré de viaje. El primero es Dog Songs de Mary Oliver, que reúne los poemas que le ha escrito a sus perros y a otros que no son suyos. Mary Oliver se ha convertido en una de mis poetas favoritas y como yo viajaba con Keita Y Yukiko, sentí que el libro me llamaba. El segundo es un libro de Bukowski que se acaba de publicar que contiene poemas y textos sobre los gatos que Bukowski amaba, además de fotos y un dibujito que les comparto aquí abajo.

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