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Traducción y Creación

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Hace unas horas de forma por demás azarosa, (buscaba información sobre el comic FIGHT CLUB 2), me encontré esta joya. Estas son las razones por las que los maestros dicen que el internet es una gran herramienta de conocimiento. Es un número de la REvista República de las Letras de la Asociación Colegial de Escritores, que se mantuvo viva si no me equivoco hasta el año 2013, sin embargo este número es del 1990  y está dedicada a la traducción, con un texto genial de Alfonso Reyes y unos poemas de T.S. Elliot traducidos por Juan Ramón Jiménez. Si les interesa la traducción literaria tienen que leerlo. Pueden dar clic en la imagen para acceder a la revista o al enlace que aparece abajo.

“No somos un país de indios”

Las injusticias de las que es víctima el pueblo Mapuche, me recuerdan algo que leí hace poco en Para nacer he nacido. El otro, menos conocido, libro de memorias de Neruda. En Confieso que he vivido el poeta chileno cuenta la misma historia pero de manera mucho más breve; la historia de cómo descubrió la política del gobierno chileno respecto a los indios. Me permito aquí transcribir un fragmento editado del capítulo Nosotros, los indios:

“Cuando llegué a México de flamante Cónsul General fundé una revista para dar a conocer la patria. Colaboraba en ella desde el Presidente de la academia hasta don Alfonso Reyes. Como la revista no le costaba nada a mi gobierno me sentí muy orgulloso de aquel primer número milagroso. Pero con el título cometimos un pequeño error. Pequeño error garrafal para la cabeza de nuestros gobernantes.

La bautizamos Araucanía. Y llenaba la cubierta la sonrisa más hermosa del mundo. una araucana que mostraba todos sus dientes. Gastando más de lo que podía mandé a Chile por correo aéreo ejemplares separados y certificados al Presidente, al Ministro, al Director Consular, a los que me debían, por lo menos, una felicitación protocolaria. Pasaron las semanas y no había respuesta.

Pero ésta llegó. Fue el funeral de la revista. Decía solamente: “Cámbiele el título o suspéndala, no somos un país de indios.”

–No señor, no tenemos nada de indios –me dijo nuestro embajador en México (que parecía un Caupolicán redivivo) cuando me transmitió el mensaje supremo– Son órdenes de la presidencia de la república.

Nuestro presidente de entonces, tal vez el mejor que hemos tenido, don Pedro Aguirre Cerda, era el vivo retrato de Michimalonco. “

Lo verdaderamente triste es que después de 70 años los gobernantes sigan pensando así. Tanto en Chile como en México.