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Todos los amantes son poetas

“Los gestos de Chloe eran como la puntas de un iceberg, un indicio de lo que se hallaba sumergido. ¿Acaso no era necesario un amante para distinguir su verdadero valor? ¿Un valor que naturalmente carecería de sentido para alguien menos curioso, menos enamorado?”

Este es un fragmento de Essays on Love, una novela del filósofo Alain de Botton. Con respecto a los gestos, el narrador se refiere a los movimientos de Chloe al pasar los artículos por la caja del supermercado, que a él le parecen adorables. En este capítulo el narrador está confundido sobre por qué está enamorado de su amada, y le parece una locura que el amante no logre aceptar la normalidad de los actos del amado. Lo que a mi me pone a pensar es que en el acto de amar el amante se vuelve un poeta. No por cursi, ni romántico, ni porque tenga la capacidad de ponerle palabras a sus sensaciones. Más bien porque el amante logra encontrar un significado oculto y extraordinario a los gestos más normales, y a las acciones más triviales. El enamorado encuentra la belleza, por ejemplo, en como su amado come una manzana, se echa el cabello hacia atrás o como le cuesta trabajo pronunciar cierta palabra. Ese encontrarle significado a un detalle que para el resto del mundo estaba velado es una parte esencial de la poesía. Y que los poetas buscan constantemente para escribir un poema, eso, los enamorados lo están haciendo todo el tiempo.

Poema de San Valentín

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No te gustaba el día de San Valentín
ni las parejas tomadas de la mano
buscando hotel a las diez de la noche.

Porque querías decir:
yo soy un arma cargada
pesada y fría
y rompo
no me rompen.

Hasta que un día
me trajiste chocolates
y al año siguiente
globos y chocolates
mientras una mujer
que si quería San Valentin
me regalaba cursi
su cuerpo.

Tus manos – Neruda

Otro de amor que falta poco para el catorce, y tenía que ser de Neruda.

 Tus manos

Cuando tus manos salen,
amor, hacia las mías,
qué me traen volando?
Por qué se detuvieron
en mi boca, de pronto,
por qué las reconozco
como si entonces, antes,
las hubiera tocado,
como si antes de ser
hubieran recorrido
mi frente, mi cintura?

Su suavidad venía
volando sobre el tiempo,
sobre el mar, sobre el humo,
sobre la primavera,
y cuando tú pusiste
tus manos en mi pecho,
reconocí esas alas
de paloma dorada,
reconocí esa greda
y ese color de trigo.

Los años de mi vida
yo caminé buscándolas.
Subí las escaleras,
crucé los arrecifes,
me llevaron los trenes,
las aguas me trajeron,
y en la piel de las uvas
me pareció tocarte.
La madera de pronto
me trajo tu contacto,
la almendra me anunciaba
tu suavidad secreta,
hasta que se cerraron
tus manos en mi pecho
y allí como dos alas
terminaron su viaje.

Porqué no escribirle poemas de amor

No digo que no se deban escribir poemas desde el enamoramiento. Aunque esto me parece que es muy peligroso. Ya lo dijo Oscar Wilde: “Toda la mala poesía nace del sentimiento genuino”. También en cartas a un joven poeta Rilke aconseja que nos alejemos de los grandes temas. Especialmente del amor.

El amor es una contradicción. Cuando estamos enamorados nos parece que la otra persona es única en el mundo y que nuestro amor es irrepetible. Sin embargo quizá sea el amor el sentimiento más universal. Por eso en el amor los clichés funcionan. Hay una gran industria que lo sabe y se aprovecha de esto en base a lugares comunes: corazones, chocolates  y canciones populares melosas.

Pero el lugar común es la muerte de la poesía. La poesía se basa en buscar imágenes deslumbrantes y darle significados nuevos a las palabras. Por eso los grandes temas son los más difíciles de abordar pues se ha dicho demasiado sobre ellos. Adrian Blevins dice en una entrevista para The Poetry Foundation: “La mala poesía amorosa es mala porque es trillada. Lo trillado es malo porque no es honesto, y lo deshonesto es malo porque esa una perdida de tiempo y de energía, y de alguna forma, injusta.”

No se trata de que no se deba de escribir poesía amorosa porque es más probable que se haga un mal poema –aunque es una buena razón para un escritor principiante–. Sino que decirle a alguien que lo amas a través de un poema no resulta nada sencillo, y la respuesta en pocas veces afortunada. Todo esto lo digo desde la experiencia. Un error del que me arrepiento en mis relaciones pasadas ha sido regalarle poemas a casi todas las novias que he tenido y algunas que ni ha novias han llegado. Este detalle no ha tenido mejor recibimiento que una caja de chocolates y probablemente he dado muchos regalos que han sido acpetados con más emoción.

La respuesta tampoco es tan satisfactoria como cuando le muestro un buen poema a un compañero, amigo o maestro, incluso prefiero la reacción de estos ante un mal poema que la que me han dado mis novias cuando les regalo unos versos. Muchos “gracias” y “ay que lindo” son los mejores comentarios. Definitivamente no es la emoción que uno espera cuando escribe un poema.

Pero no las culpo a ellas, me culpo a mi. ¿Qué otra cosa podrían decir? Estoy seguro que tampoco me gustaría que criticaran mis imágenes y si alabaran el ritmo probablemente pensaría que no les afectó para nada.

Nunca he tenido una novia poeta así que cuando alguna novia me ha regalado un poema, tampoco me ha dado demasiado emoción. Aceptó el detalle, pero el crítico en mi no puede evitar salir a relucir y en éste caso solo puedo decir: gracias, qué linda.

Si ha pesar de éstas recomendaciones quieren intentar regalarle un poema a su pareja éste 14 de febrero mi consejo es que regales el poema de alguién mas. Por supuesto no digas que es tuyo, porque si de casualidad se entera quedarás como el más farsante entre los farsantes. Mejor dile que ese poema expresa exactamente lo que sientes y acompañalo con flores o chocolates. Aquí les doy una opción del libro Nuevo amor de Salvador Novo, considerado por algunos como el mejor libro de poesía amorosa que se ha escrito en México.

Este perfume intenso de tu carne

no es nada más que el mundo que desplazan y mueven

los globos azules de tus ojos

y la tierra y lo ríos azules de las venas que aprisionan tus brazos.

Hay todas las redondas naranjas en tu beso de angustia

sacrificado al borde de un huerto en que la vida se

suspendió por todos los siglos de la mía.

Qué remoto era el aire infinito que llenó nuestros pechos.

Te arranqué de la tierra por las raíces ebrias de tus manos

y te he bebido todo, ¡Oh fruto perfecto y delicioso!

Ya siempre cuando el sol palpe mi carne

he de sentir el rudo contacto de la tuya

nacida en la frescura de un alba inesperada,

nutrida en la caricia de tus ríos claros y puros como tu

abrazo,

vuelta dulce en el viento que en las tardes

viene de las montañas a tu aliento,

madurada en el sol de tus dieciocho años,

cálida para mí que la esperaba.

Si prefieren evitar mi consejo y tienen la necesidad de escribirle un poema a su pareja este 14 de febrero, sólo puedo decirles mucha suerte y a pesar de la respuesta que reciban, muchas gracias por la poesía.