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La función del humor en el barrio

 

Creo que en momentos como el que estamos viviendo la poesía sirve para encontrar un lugar donde acomodarnos y sentirnos cómodos y darle voz a nuestras emociones. La poesía puede funcionar como el humor en éste poema de Allison Pitinii Davis que es el poema del día de poets.org, pueden suscribirse a su Newsletter si quieren recibir un poema diario.  El poema habla de la tradición judía, como se hace obvio desde  la primera línea cuando se menciona al shtetl, que Wikipedia define como: “una villa o pueblo con una numerosa población de judíos, en Europa Oriental y Europa Central, antes del Holocausto“.

La función del humor en el barrio

––Con un verso de Louise Glück

El humor funciona en el barrio igual que funcionaba en el shtetl: como la
única manera de estar en un mundo que insiste en tu dolor. Algo
por lo cuál te habrían disparado. Si quieren que llores, las lágrimas son evasivas;
si quieren que seas vulnerable, la vulnerabilidad es una excusa; si
quieren una confesión, tu confesión es barata. “Cuando
hablo apasionadamente, /es cuando menos pueden confiar en mí”. Es un
privilegio llorar cuando reír es ahogarse en la historia. Ay,
diáspora: hace setenta y cinco años me habrían puesto en la cámara de gas
junto a mis hermanas, y ahora estoy aquí, yendo por leche en un auto con calefacción. ¿Hay otro chiste mejor? Sin embargo, hay tantos chistes
en este barrio, que es difícil reírse de alguno.
Dínoslo a nosotros.

 

Elegí traducir este poema y compartirlo porque me recordó sobre la función del humor en estos tiempos difíciles, que aunque no se asemejan nada al holocausto, nos recuerda la importancia de los chistes y el humor. Gracias por leer este blog, y durante este mes seguiré traduciendo poemas para compartirlos con ustedes. Con suerte se pueda convertir en un regreso más duradero. Un abrazo.

Al año nuevo

Feliz año nuevo a todos con este poema de W.S. Merwin. La traducción es mía.

 

Con que calma finalmente

apareces en el valle

tu primer rayo de luz se agacha

para tocar la punta de unas pocas

de las hojas altas que no se mueven

como si no lo hubieran notado

y no te conocieran para nada

luego suena la voz de la paloma

lejos de sí misma

en la tranquilidad de la mañana

 

este es tu sonido

aquí y ahora sin importar

si alguien lo escucha aquí

es donde llegamos con nuestra edad

nuestro conocimiento tal cual

y nuestras esperanzas tal cual

invisibles para nosotros

inmaculadas y posibles aún

Drakkar

Yo creo que este es un poema de amor, pero puede ser un poema de lo que sea.

 

Drakkar

 

Pudiste haber dicho que no

y entonces no hubieran zarpado

cuatro  barcos de casco trincado

a saquear y en el camino

descubierto un continente.

 

Hubiéramos quedado más contentos

pero más pobres

y hubiéramos muerto

a los ochenta años de aburrimiento.

Si no hubieras abierto la boca.

Trata de alabar el mundo mutilado

Este poema de Adam Zagajewski, apareció en el New Yorker el 24 de septiembre del 2001 y, según cuenta Mary Oliver, fue compartido entre la gente, de mano en mano, en los días posteriores al ataque a las torres gemelas. Después de lo que parece que ha sido un medio año difícil, me pareció adecuado compartirlo. La traducción es mía de la traducción al inglés de Clare Cavanagh.

 

Trata de celebrar el mundo mutilado

 

Trata de celebrar el mundo mutilado.

Recuerda los largos días de junio

las fresas silvestres y las gotas de vino rosado.

Las ortigas que se desbordan metódicamente

en las casas abandonadas de los exiliados.

Debes celebrar el mundo mutilado.

Viste los barcos y los yates elegantes:

a uno de ellos le esperaba un largo viaje

mientras que al resto le esperaba solo el salado olvido.

Viste a los refugiados yendo a ninguna parte,

oíste a los verdugos cantar alegremente.

Debes celebrar el mundo mutilado.

Recuerda los momentos que pasamos juntos

en una habitación blanca y la cortina revoloteaba.

Recuerda el concierto en que la música estallaba.

En otoño recogiste bellotas en el parque

y las hojas se arremolinaban en las cicatrices de la tierra.

Celebra el mundo mutilado

y la pluma gris que perdió un ruiseñor,

y la delicada luz que vaga y desaparece.

Recomendación: Ser Azar

El jueves pasado se presentó en el Centro Xavier Villaurrutia el nuevo libro de poesía de mi querida Julia Santibañez, Ser azar. De regreso a mi casa con 2 mezcales encima, leí un poema, dos, y cuando me di cuenta ya lo había leído completito y quería hacerlo de nuevo. Ser Azar está divido en tres partes: Vida, Amor y Muerte. Elegir estos tres temas para formar un libro y dividirlo de esta manera es como echarse a los leones sin espada. Un acto de absoluta valentía, honestidad o ingenuidad, y cualquiera que conozca a Julia sabe que de lo tercero no se le puede acusar. Ser Azar sale victorioso en este acto de audacia a base de honestidad, que es uno de las mayores virtudes de un poeta, de imágenes precisas, y de humor. Ser azar es un libro igual de generoso que su autora.

Naturalmente mi parte favorita fue la segunda, dedicada al amor; sin embargo en tantos de los poemas encontré lo que tantas veces he querido decir y no he podido ante, precisamente, el amor, la vida y la muerte. Pero ya he dicho más de lo que pretendía, porque nada los convencerá tanto como un poema suyo, dificil de elegir solo uno, así que les dejo este poema de amor sensual, y les recomiendo mucho que lo busquen ya en las librerías.

 

Después de 5 días leyendo las noticias

simon

 

Simon Carley-Pocock

murió esta noche

atravesado por una lanza

durante su viaje a Portugal.

Simon Carley-Pocock

era un contador, que buscaba

aventuras en el mediterráneo.

Vamos a sonreír pues

esta noche

pensando en que las encontró.

Imagen

Me aferro al recuerdo del beso

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La popularidad de Benedetti

Siempre he guardado un lugar especial para los poetas populares, pero Mario Benedetti es un caso aparte. La popularidad de Benedetti es tanta que uno no puede mencionar siquiera su nombre sin haber perdido en el acto 4 puntos de apareciencia intelectual, y 8 de factor “cool”. Uno puede darse incluso el lujo de bailar La Onda Vaselina en las fiestas, pero no quiera dios que vayan a encontrar a uno pobre escritor recitando un verso de Benedetti porque no lo volverán jamás a invitar a una fiesta de la crema del mundo literario. Sin embargo hasta el más snob se sabrá ese al menos un verso de Benedetti, si no es que un libro completo. Más de uno habra caído bajo su embrujo de adolescente y otros tanto incluso lo habrán copiado aunque sea con el pretexto de conquistar a la chico o chica que les movía el tapete en la preparatoria. Así que deberíamos ser menos duros tal vez con el viejito bigotón. Hoy que se cumplen siete años de su muerte ya no sorprendemos a nadie con una opinión de su poesía. Todos sabemos bien lo que escribió y de qué pie cojeaba, hasta el mismo lo sabía.

 

Los Monstruos

Qué vergüenza
carezco de monstruos interiores
no fumo en pipa frente al horizonte
en todo caso creo que mis huesos
son importantes para mí y mi sombra
los sábados de noche me lleno de coraje
mi nariz que vergüenza no es como la de Goethe
no puedo arrepentirme de mi melancolía
y olvido casi siempre que el suicidio es gratuito
qué vergüenza me encantan las mujeres
sobre todo si son consecuentes y flacas
y no confunden sed con paroxismo
qué vergüenza dios mío no me gusta Ionesco
sin embargo estoy falto de monstruos interiores
quisiera prometer como dios manda
y vacilar como la gente en prosa
qué vergüenza en las tardes qué vergüenza
en las tardes más oscuras de invierno
me gusta acomodarme en la ventana
ver cómo la llovizna corre a mis acreedores
y ponerme a esperar o quizás a esperarte
tal como si la muerte fuera una falsa alarma.

El Gato exige mi atención

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Pastel de coco de Emily Dickinson


Desde hace mucho que tenía ganas de hacer esta receta, que leí por primera vez en terrario y por fin este sábado pasado la hice. Como no tenía suficiente coco, partí la receta e hice mantecadas en vez del pastel entero. Quedó mejor de lo que esperaba y mientras me comía uno me leí unos poemas de Dickinson también.

 

Poema 128

Dame el ocaso en una copa,
enumérame los frascos de la mañana
y dime cuánto hay de rocío,
dime cuán lejos la mañana salta-
dime a qué hora duerme el tejedor
que tejió el espacio azul.

Escríbeme cuántas notas habrá
en el nuevo éxtasis del tordo
entre asombradas ramas-
cuántos caminos recorre la tortuga-
cuántas copas la abeja comparte,
disoluta del rocío.

También, ¿quién puso la base del arco iris,
también, quién guía las esferas dóciles
por juncos de azul flexible?
¿Qué dedos atan las estalactitas-
quién cuenta la plata de la noche
para saber si nadie está en deuda?

¿Quién edificó esta casita albana
y cerró herméticamente las ventanas
que mi espíritu no puede ver?
¿Quién me dejará salir un día de gala
con implementos de vuelo,
fugaz pomposidad?

Versión de Silvina Ocampo