Archivo de la etiqueta: poeta

Pastel de coco de Emily Dickinson


Desde hace mucho que tenía ganas de hacer esta receta, que leí por primera vez en terrario y por fin este sábado pasado la hice. Como no tenía suficiente coco, partí la receta e hice mantecadas en vez del pastel entero. Quedó mejor de lo que esperaba y mientras me comía uno me leí unos poemas de Dickinson también.

 

Poema 128

Dame el ocaso en una copa,
enumérame los frascos de la mañana
y dime cuánto hay de rocío,
dime cuán lejos la mañana salta-
dime a qué hora duerme el tejedor
que tejió el espacio azul.

Escríbeme cuántas notas habrá
en el nuevo éxtasis del tordo
entre asombradas ramas-
cuántos caminos recorre la tortuga-
cuántas copas la abeja comparte,
disoluta del rocío.

También, ¿quién puso la base del arco iris,
también, quién guía las esferas dóciles
por juncos de azul flexible?
¿Qué dedos atan las estalactitas-
quién cuenta la plata de la noche
para saber si nadie está en deuda?

¿Quién edificó esta casita albana
y cerró herméticamente las ventanas
que mi espíritu no puede ver?
¿Quién me dejará salir un día de gala
con implementos de vuelo,
fugaz pomposidad?

Versión de Silvina Ocampo

RBN en el iPod

Porque ya se acerca el 14, uno de amor en el iPod.

20120207-003656.jpg

Wislawa Szymborska

20120201-161622.jpg

Hoy a sus 88 años murió Wislawa Szymborska, poeta polaca que ganó el nobel en 1996.

Posibilidades

Prefiero el cine.
Prefiero los gatos.
Prefiero los robles a orillas del Warta.
Prefiero Dickens a Dostoievski.
Prefiero que me guste la gente
a amar a la humanidad.
Prefiero tener a la mano hilo y aguja.
Prefiero no afirmar
que la razón es la culpable de todo.
Prefiero las excepciones.
Prefiero salir antes.
Prefiero hablar de otra cosa con los médicos.
Prefiero las viejas ilustraciones a rayas.
Prefiero lo ridículo de escribir poemas
a lo ridículo de no escribirlos.
Prefiero en el amor los aniversarios no exactos
que se celebran todos los días.
Prefiero a los moralistas
que no me prometen nada.
Prefiero la bondad astuta que la demasiado crédula.
Prefiero la tierra vestida de civil.
Prefiero los países conquistados a los conquistadores.
Prefiero tener reservas.
Prefiero el infierno del caos al infierno del orden.
Prefiero los cuentos de Grimm a las primeras planas del periódico.
Prefiero las hojas sin flores a la flor sin hojas.
Prefiero los perros con la cola sin cortar.
Prefiero los ojos claros porque los tengo oscuros.
Prefiero los cajones.
Prefiero muchas cosas que aquí no he mencionado
a muchas otras tampoco mencionadas.
Prefiero el cero solo
al que hace cola en una cifra.
Prefiero el tiempo insectil al estelar.
Prefiero tocar madera.
Prefiero no preguntar cuánto me queda y cuándo.
Prefiero tomar en cuenta incluso la posibilidad
de que el ser tiene su razón.

De “Gente en el puente” 1986
Versión de Gerardo Beltrán

Amado Nervo

Un día como hoy nació en Tepic, Nayarit Juan Crisóstomo Ruiz de Nervo. Mejor conocido como Amado Nervo.

A Leonor

Tu cabellera es negra como el ala
del misterio; tan negra como un lóbrego
jamás, como un adiós, como un «¡quién sabe!»
Pero hay algo más negro aún: ¡tus ojos!

Tus ojos son dos magos pensativos,
dos esfinges que duermen en la sombra,
dos enigmas muy bellos… Pero hay algo,
pero hay algo más bello aún: tu boca.

Tu boca, ¡oh sí!; tu boca, hecha divinamente
para el amor, para la cálida
comunión del amor, tu boca joven;
pero hay algo mejor aún: ¡tu alma!

Tu alma recogida, silenciosa,
de piedades tan hondas como el piélago,
de ternuras tan hondas… Pero hay algo,
pero hay algo más hondo aún: ¡tu ensueño!

Acá pueden leer completa su obra más famosa: La amada inmóvil.

¿Poeta o Portera?

Margaret Atwood es mi nuevo ídolo, esta poeta y novelista canadiense ha ganado el premio literario Commonwealth, el Booker Prize, la Medalla E.J. Pratt, el premio Gobernor General y el príncipe de Asturias; también es luchadora por los derechos humanos y como podrán ver a continuación, no se toma demasiado en serio.

Miren este sketch que realizó para la televisión canadiense

–La gente me pregunta si me considero una poeta primero y una novelista después o viceversa. La verdad es yo me considero… una portera.

Finalmente les dejo un Poema de Atwood, del libro Luna Nueva, en una traducción de Luis Marigómez.

LAS PALABRAS SIGUEN SU VIAJE

¿Sufren en realidad los poetas más
que otra gente? ¿No es sólo
que a ellos les toman fotos
y se les ve hacerlo?
Los manicomios están llenos de aquellos
que nunca escribieron un poema.
La mayoría de los suicidas no son
poetas: una buena estadística.

Algunos días sin embargo quiero, todavía,
ser como otra gente;
pero entonces voy y hablo con ellos,
esa gente que se supone que son
distintos, y se parecen mucho a nosotros,
excepto que carecen de esa cosa
que pensamos que es una voz.
Nos decimos entre nosotros que ellos son más débiles
que nosotros, menos definidos,
que ellos son lo que nosotros definimos,
que les estamos haciendo un servicio,
que nos hace sentir mejor.
Ellos son menos elegantes en el dolor que nosotros.

Pero mira, dije nosotros. Aunque pueda odiar tus tripas
individualmente, y nunca quiera verte,
aunque prefiera pasar el rato
con dentistas, porque aprendo más,
hablé de nosotros en plural, nos uní
como los miembros de alguna caravana de la muerte
que es como nos veo, viajando juntos,
las mujeres con velo y de una en una, con esa mirada
hacia adentro y los ojos desviados,
los hombres en grupo, con sus bigotes
y pasatiempos y baladronadas

en el lugar al que estamos pegados, el lugar que hemos escogido,
un peregrinaje que tomó un rumbo equivocado
en alguna parte hace mucho y terminó
aquí, a plena luz
del sol, y las sombras duras rojinegras
desplegadas por cada piedra, cada árbol muerto misterioso
en sus particularidades, su doble gravedad, pero flotando
también en la aureola de piedra, de árbol,

y no estamos más malditos en realidad que nadie, mientras vamos
juntos a través de este terreno lunar
donde todo está seco y agoniza y está
tan vivo, hacia las dunas, desvaneciéndonos fuera de campo,
desvaneciéndonos fuera de la vista de los demás,
desvaneciéndonos incluso fuera de nuestra propia vista,
buscamos agua.


Los danzantes del tiempo–Kamau Brathwaite

UACM. México, 2009

Kamau Brathwaite empezó publicando reseñas de Jazz en su natal Barbados y hasta ahora la música se mantiene como un aspecto predominante en su escritura. Desde el jazz y el blues hasta los ritmos africanos de los esclavos negros del caribe, la música del inglés caribeño, y la sonoridad del lugar. ” No es la música por la música”, dice Christopher Winks en el prólogo,  sino “como una epistemología.” Un buscar una identidad del caribe que se escuche hasta Europa.

Pero leer a Brathwaite también es hacer un viaje al caribe. No sólo por la geografía de las islas, sino también hacia el pasado, hacía Africa, hacía el descubrimiento de Colón, y las vidas de los esclavos negros.

Se dice que el poema no se puede traducir. En algunos casos, obtenemos un buen poema, aunque distinto al original, en otros un mal poema. A veces se obtiene un acompañamiento al poema original, quizá éste sea el caso más afortunado. Me parece que así sucede  en la traducción de Adriana González Mateos (premio nacional de traducción de poesía 1996).

Ésta antología bilingüe  de la UACM es una de esas raras delicias para cualquier lector, está acompañada con un prólogo del antologador, uno de la traductora y una entrevista con el poeta. Aquí un fragmento con su traducción y más abajo una lectura del propio autor.

Harbour (fragmento)

But love curdles to milk in this climate

love of companion to distrust

love of good woman to lust

love of the good soil to rust

the white man will not take

the black man’s eye to his brother

The brown man keeps his own corridor

lies become politricks of getting on

Puerto

Pero en este clima el amor se cuaja como la leche

desconfiar del amor al compañero

codiciar el amor a la buena mujer

oxidar el amor a la buena tierra

el hombre blanco no llevará

el ojo del negro a su hermano

el mulato custodia sus corredores

las mentiras se vuelven polítrica para irla pasando